Oraciones a Dios

Señor santo, Padre omnipotente, Dios eterno, por tu generosidad y la de tu Hijo quien por mí padeció pasión y muerte, y por la excelentísima santidad de su Madre, y por los méritos de todos los santos, concédeme a mí, pecador e indigno de cualquier beneficio tuyo, que sólo a ti ame, que siempre tenga sed de tu amor, que continuamente tenga en el corazón el beneficio de la pasión, que reconozca mi miseria, que desee ser pisado y despreciado de todos; que sólo la culpa me entristezca. Amén.

Dios Mío, Creo En Ti


Dios mío, creo en ti, espero en ti, te amo sobre todas las cosas con toda mi alma, con todo mi corazón, con todas mis fuerzas; te amo porque eres infinitamente bueno y porque eres digno de ser amado; y, porque te amo, me pesa de todo corazón haberte ofendido: ten misericordia de mí, pecador. Amén.


Creador Incomprensible


Creador incomprensible, yo te adoro. Soy ante ti como un poco de polvo, un ser de ayer, de la hora pasada. Me basta retroceder sólo unos pocos años, y no existía todavía… Las cosas seguían su curso sin mí. Pero tú existes desde la eternidad. ¡Oh Dios!, desde la eternidad te has bastado a ti mismo, el Padre al Hijo y el Hijo al Padre. ¿No deberías también poderme bastarme a mí, tu pobre criatura?… En ti encuentro todo cuanto puedo anhelar. Me basta si te tengo…

¡Dáteme a mi como yo me doy a ti, Dios mío! ¡Dáteme tú mismo! Fortaléceme, Dios todopoderoso, con tu fuerza interior; consuélame con tu paz, que siempre permanece; sáciame con la belleza de tu rostro; ilumíname con tu esplendor increado; purifícame con el aroma de tu santidad inexpresable; déjame sumergirme en ti y darme de beber del torrente de tu gracia cuanto puede apetecer un hombre mortal, de los torrentes que fluyen del Padre y del Hijo; de la gracia de tu amor eterno y consubstancial.


Padre, Me Pongo En Tus Manos


Padre, Me pongo en tus manos. Haz de mí lo que quieras. Sea lo que fuere, Por ello te doy las gracias. Estoy dispuesto a todo.

Lo acepto todo, Con tal de que se cumpla Tu voluntad en mí Y en todas tus criaturas. No deseo nada más, Padre.

Te encomiendo mi alma, Te la entrego Con todo el amor de que soy capaz, Porque te amo y necesito darme, Ponerme en tus manos sin medida, Con infinita confianza, Porque tu eres mi Padre.


La Oración de San Francisco


Señor, haz de mí un instrumento de tu paz.
Que donde haya odio, yo siembre amor;
Donde haya ofensa, yo ponga perdón;
Donde haya duda, yo ponga fe;
Donde haya error, yo ponga tu verdad;
Donde haya discordia; yo ponga unión;
Donde haya desesperación, yo ponga esperanza;
Donde haya tinieblas, yo ponga Luz;
Donde haya tristeza, yo ponga alegría.

Oh Divino Maestro, concédeme la gracia de no buscar tanto
Ser comprendido como comprender;
Ser consolado, como consolar;
Ser amado, como amar:
Porque dando es como recibimos,
Perdonando es como somos perdonados,
Y muriendo en ti es como nacemos a la vida eterna.


Cántico de Las Criaturas


San Francisco de Asís

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor, tuyas son la alabanza, la gloria y el honor; tan sólo tú eres digno de toda bendición, y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor, y en especial loado por el hermano sol, que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor, y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor, y las estrellas claras, que tu poder creó, tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son, y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor, que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor! Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol, y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición, la hermana madre tierra, que da en toda ocasión las hierbas y los frutos y flores de color, y nos sustenta y rige: ¡loado, mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor los males corporales y la tribulación: ¡felices los que sufren en paz con el dolor, porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado, mi Señor! Ningún viviente escapa de su persecución; ¡ay si en pecado grave sorprende al pecador! ¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación! Servidle con ternura y humilde corazón. Agradeced sus dones, cantad su creación. Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.


Oración a Dios


Amado Señor:

Te agradezco por este día. Te agradezco porque puedo ver y oír esta mañana. Estoy bendecido porque eres un Dios que perdona y un Dios que comprende. Haz hecho tanto por mí y te mantienes bendiciéndome.

Perdóname en este día por todo lo que he hecho, dicho o pensado que no es agradable a Ti. Te pido ahora tu perdón.

Por favor, mantenme seguro ante todos los daños y peligros.

Ayúdame a empezar este día con una nueva actitud pleno de gratitud. Déjame hacer lo mejor de cada día para limpiar mi mente para así poder escucharte.

Por favor amplía mi mente para que pueda aceptar todas las cosas. Permíteme no lloriquear ni gimotear sobre cosas sobre las que no tengo control. Permíteme continuar viendo el pecado a través de los ojos de Dios y admitirlo como el mal.

Y cuando yo peco, permíteme arrepentirme, y confesar con mi boca mis malas acciones, y recibir el perdón de Dios.

Y cuando este mundo se cierra contra mí, déjame recordar el ejemplo de Jesús, de escurrirse lejos y encontrar un lugar tranquilo en donde orar. Esta es la mejor respuesta cuando soy empujado más allá de mis límites. Sé que cuando no puedo rezar, Tú escuchas a mi corazón. Continúa usándome para hacer Tu voluntad.

Continúa bendiciéndome para que yo pueda ser una bendición para otros.

Mantenme fuerte para que yo pueda ayudar al débil. Mantenme elevado para que pueda tener palabras de aliento para otros. Yo rezo por esos que están perdidos y no pueden encontrar su camino.

Rezo por aquellos que son mal juzgados y mal entendidos. Rezo por aquellos quienes no te conocen íntimamente. Rezo por aquellos que retardarán esto sin compartirlo con otros. Rezo por aquellos que no creen. Pero te agradezco que yo creo. Creo que Dios cambia a la gente y Dios cambia a las cosas. Rezo por todos mis hermanos y hermanas. Por cada miembro de familia en sus casas.

Rezo por la paz, el amor y el gozo en sus hogares, que se salgan de deudas y que se satisfagan todas sus necesidades.

Rezo que cada ojo que lea esto sepa que no hay problema, circunstancia, o situación más grande que Dios.

Cada batalla está en Tus manos para que la pelees. Yo rezo que estas palabras sean recibidas en los corazones de cada ojo que las vea y en cada boca que las confiese con gusto.

Esta es mi plegaria. En el Nombre de Jesús, Amén.


Oración a Dios [2]


Dios, dame el día de hoy fe para seguir adelante,
Dame grandeza de espíritu para perdonar
Dame paciencia para comprender y esperar
Dame voluntad para no caer
Dame fuerza para levantarme si caído estoy
Dame amor para dar
Dame lo que necesito y no lo que quiero
Dame elocuencia para decir lo que debo decir
Haz que yo sea el mejor ejemplo para mis hijos
Haz que yo sea el mejor amigo de mis amigos
Haz de mi un instrumento de tu voluntad
Hazme fuerte para recibir los golpes que me da la vida
Déjame saber que es lo que tu quieres de mi
Déjame tu paz para que la comparta con quien no la tenga
Por último, anda conmigo y déjame saber que así es.


El Señor es mi Pastor


Salmo 23

El Señor es mi pastor, nada me falta.
Por prados de fresca hierba me apacienta.
Hacia las aguas de reposo me conduce,
y conforta mi alma;
me guía por senderos de justicia,
en gracia de su nombre.
Aunque pase por valle tenebroso,
ningún mal temeré, porque Tú vas conmigo;
tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.
Tú preparas ante mí una mesa
frente a mis adversarios;
unges con óleo mi cabeza,
rebosante está mi copa.
Sí, dicha y gracia me acompañarán
todos los días de mi vida;
mi morada será la casa de Yahveh
a lo largo de los días.
Amén


Dios Mío, Estoy Contento


Dios mío, estoy contento porque Tú me amas, no obstante mi indignidad.

Dios mío, estoy contento porque te amo, no obstante mi miseria.

Dios mío, estoy contento porque puedo alguna vez, no obstante mi nada, hacer que te amen.

Dios mío, estoy contento porque puedo sufrir algo por tu amor.

Dios mío, estoy contento porque Tú estás presente en la Eucaristía.

Dios mío, estoy contento porque eres mi Huésped divino.

Dios mío, estoy contento porque tu presencia bendita en mi morada ilumina mi vida.

Dios mío, estoy contento porque eres mi fuerza en los desfallecimientos de mi alma.

Dios mío, estoy contento porque eres mi consuelo en las angustias de mi corazón.

Dios mío, estoy contento porque Tú eres mi luz en las oscuridades de mi camino.

Dios mío, estoy contento porque Tú eres mi riqueza en mi pobreza.

Dios mío, estoy contento porque si me has quitado mucho, me has dejado todavía mucho mas.

Dios mío, estoy contento porque Tú eres mi Padre, mi Esposo, mi Hermano, mi Amigo, mi Salvador, el Huésped divino de mi corazón, por medio de la gracia, la Vida de mi vida, porque Tú eres mi todo.

Dios mío, estoy contento porque Tú eres la Belleza, la Bondad, la Verdad resplandeciente de la que mi alma está sedienta.

Dios mío, estoy contento porque Tú eres la eterna felicidad de aquellos que he perdido.

Dios mío, estoy contento porque creo que los he de ver y gozar en los esplendores de la vida eterna.

¡Oh mi buen Maestro! Te doy gracias de haberme hecho encontrar tantos corazones nobles y buenos.

¡Oh mi buen Maestro! Te doy gracias del perfume de las flores, de la hermosura de las almas, del reflejo aquí debajo de todas las inmortales bellezas.

¡Oh mi buen Maestro! Te doy gracias de haberme permitido gozar de todas las maravillas de tu creación.

¡Oh mi buen Maestro! Te doy gracias de todos los bienes que poseo todavía y de todos aquellos que espero de tu misericordia infinita en este mundo y en el otro para mí y para todos aquellos que me son queridos. Amén.


Te Doy Gracias, Señor


Te doy gracias, Señor, en este día
porque en el centro de tu cruz preciosa
estoy crucificada con la rosa
sangrante de tu mística agonía.

Hoy me siento sembrada de alegría
al sentir que tu mano bondadosa
me lleva por la vía dolorosa
y por la senda de tu amor me guía.

Estuve a punto de morir de pena
al rechazar en vano esta condena
y en vano maldecir este dolor.

Pero tú me esperabas día tras día
perdonando mi inútil cobardía
y hoy me entregas al reino de tu amor.

Te doy gracias, Señor,
por esta nueva soledad de ahora
tan llena de luz y de verdad,
libre ya el corazón de sus amarras
la mente supera la distancia
entre el bien y el mal.

Por el diáfano arcano del silencio,
por la sabia sublime del dolor,
por las sombras que ocultan la alborada
e iluminan el fondo de mi nada,
te doy gracias, Señor.

Porque voy poseyendo día tras día
la fe en tu doctrina y en tu amor,
por darme libertad de pensamiento,
poemas, voluntad y entendimiento
Te doy gracias, Señor.


Oración de Agradecimiento


Gracias, Señor, por mis brazos perfectos, cuando hay tantos mutilados.
Por mis ojos perfectos, cuando hay tantos sin luz.
Por mi voz que canta cuando tantos enmudecen.
Por mis manos que trabajan, cuando tantos mendigan.
¡Oh maravilloso Señor!
Gracias te doy por tener un hogar a donde regresar
cuando hay tanta gente que no tiene a donde ir.
Por sonreír cuando hay tantos que lloran.
Por poder amar cuando hay tantos que odian.
Por poder soñar cuando hay tantos que se revuelven en pesadillas.
Por vivir cuando hay tantos que mueren antes de nacer
y, sobre todo, por tener poco que pedirte y tanto que agradecerte.


Dios es Mi Padre


Dios es mi Padre,
qué feliz soy!
Soy hijo suyo, hijo de Dios.

Si Dios cuida de mi,
¿qué me puede faltar?
ni un solo instante, no,
me deja de mirar;
mi vida suya es,
cual diestro tejedor,
la va tejiendo El
con infinito amor.

Hilo por hilo
tejiendo va,
si tú le dejas
¡que bien lo hará!

Después del huracán
un pájaro cayó,
no creas que eso fue
sin permitirlo Yo;
el pajarillo aquel
se vende por un as,
no tienes que temer,
tú vales mucho más

No ves con qué primor
El sabe engalanar
al lirio que tal vez
mañana han de cortar;
pues si
a una humilde flor
cuida tu Dios así,
¡con qué infinito amor
no cuidará de ti!

En el cielo se ven
mil estrellas brillar;
Dios las conoce bien,
Dios las puede contar.

Si El mismo fue
a buscar la oveja
que perdió,
jamás me ha de olvidar
aunque le olvide yo.

Dios es mi Padre,
mi Padre es Dios.
Dios es mi Padre,
¡qué feliz soy!


Dios Creador


¡Oh Señor!, tú has creado todas las cosas. Tú les has dado su ser y las has puesto en equilibrio y armonía. Están llenas de tu misterio, que toca el corazón si es piadoso.

También a nosotros, ¡oh Señor!, nos has llamado a la existencia y nos has puesto entre ti y las cosas. Según tu modelo nos has creado y nos has dado parte de tu soberanía. Tú has puesto en nuestras manos tu mundo, para que nos sirva y completemos en él tu obra. Pero hemos de estarte sometidos, y nuestro dominio se convierte en rebelión y robo si no nos inclinamos ante ti, el único que llevas la corona eterna y eres Señor por derecho propio.

Maravillosa, ¡oh Dios!, es tu generosidad. Tú no has temido por tu soberanía al crear seres con poder sobre ellos mismos y al confiar tu voluntad a su libertad. ¡Grande y verdadero Rey eres tú!

Tú has puesto en mis manos el honor de tu voluntad. Cada palabra de tu revelación dice que me respetas y te confías a mí, me das dignidad y responsabilidad. Concédeme la santa mayoría de edad, que es capaz de aceptar la ley que tú guardas y de asumir la responsabilidad que tú me transfieres. Ten despierto mi corazón para que esté ante ti en todo momento, y haz que mi actuación se convierta en ese dominio y esa obediencia a que tú me has llamado.


Hágase Vuestra Voluntad


¡HÁGASE VUESTRA VOLUNTAD, DIOS MÍO! cuando me abruman los pesares de la vida; mi cáliz es muy amargo, pero yo quiero unirlo con el pensamiento al que Vos aceptasteis por mí en el huerto de Getsemaní y hallare fuerzas para beberlo a mi vez.

¡HÁGASE VUESTRA VOLUNTAD, DIOS MÍO! cuando me vea víctima de la injusticia, cuando me abandonen los amigos, cuando la soledad me parezca más amarga, porque también vos conocisteis la amargura y el abandono... ¿No podré soportar la indiferencia y la ingratitud de los hombres cuando mi Dios fue traicionado por sus discípulos?

¡HÁGASE VUESTRA VOLUNTAD, DIOS MÍO! cuando el trabajo me parezca penoso, cuando el desaliento se apodere de mi alma... Vos sois quien permitís este desfallecimiento, Salvador mío, para que me acerque a vuestra cruz y vaya a buscar, en ese manantial bendito la fuerza y el valor que me faltan.

¡HÁGASE VUESTRA VOLUNTAD, DIOS MÍO! cuando venga a visitarme la enfermedad y cuando me abrume el dolor... Me uno de corazón a vuestra cruel agonía; uno mis sufrimientos a los vuestros; los ofrezco, ¡oh. Jesús!, en expiación de las faltas que he tenido la desgracia de cometer y que os han conducido hasta el Calvario.

¡HÁGASE VUESTRA VOLUNTAD, DIOS MÍO! cuando lloro la ausencia de un ser querido... Siento despedazado mi corazón, pero se que Vos habéis bendecido las lágrimas llorando a vuestro amigo Lázaro, y me siento más resignado al venir a suplicaros que bendigáis las mías.

¡HÁGASE VUESTRA VOLUNTAD, DIOS MÍO!, en todo el curso de mi vida; cualesquiera que sean mis trabajos, os los ofrezco, divino Redentor mío; Vos habéis aceptado, siendo víctima inocente, el peso de los pecados del mundo; dadme fuerzas para sobrellevar a mi vez las pruebas que he merecido y que me envía vuestra divina mano... ¡Las consideraré como una prenda de vuestro amor a fin de que sean prenda de mi salvación!


Señor Santo, Padre Omnipotente


San Buenaventura

Señor santo, Padre omnipotente, Dios eterno, por tu generosidad y la de tu Hijo quien por mí padeció pasión y muerte, y por la excelentísima santidad de su Madre, y por los méritos de todos los santos, concédeme a mí, pecador e indigno de cualquier beneficio tuyo, que sólo a ti ame, que siempre tenga sed de tu amor, que continuamente tenga en el corazón el beneficio de la pasión, que reconozca mi miseria, que desee ser pisado y despreciado de todos; que sólo la culpa me entristezca. Amén.


Lamentación en las Tribulaciones


San Agustín

Ante tus ojos, Señor, ponemos nuestras culpas, y junto a ellos ponemos los castigos recibidos.

Si pesamos el mal que hemos hecho, es menos lo que padecemos y más lo que merecemos.

Es más grave lo que cometimos, y más leve lo que sufrimos.

Sentimos la pena del pecado, y no quitamos la pertinacia del delito.

En tus castigos se aniquila nuestra debilidad, mas no se muda nuestra iniquidad.

Se inclina el espíritu dolorido, pero no se doblega la cerviz.

Nuestra vida suspira en el penar, pero no se enmienda en el obrar.

Si esperas, no nos corregimos; si castigas, no lo sufrimos.

Mientras dura el castigo, confesamos lo que pecamos; cuando pasa tu visita, olvidamos lo que lloramos.

Si extiendes tu mano, prometemos obrar bien; si suspende el golpe, no pagamos lo prometido.

Si hieres, clamamos para que perdones; si perdonas, de nuevo provocamos para que hieras.

Tienes, Señor, reos confesos; reconocemos que si nos perdonas, es justo que nos castigues.

Concédenos, oh Padre omnipotente, aunque no lo merezcamos, lo que pedimos, pues hiciste de la nada a los que te lo pedimos. Por Cristo Nuestro Señor. Así sea.


Acto de Confianza


Beato Claudio de la Colombiere

Estoy tan convencido, Dios mío, de que velas sobre todos los que esperan en ti y de que no puede faltar cosa alguna a quien de ti las aguarda todas, que he determinado vivir en adelante sin ningún cuidado, descargándome en ti de toda mi solicitud. Despójenme los hombres de los bienes y de la honra, prívenme las enfermedades de las fuerzas y medios de servirte, pierda yo por mi mismo la gracia pecando; que no por eso perderé la esperanza, antes la conservaré hasta el postrer suspiro de mi vida, y vanos serán los esfuerzos de todos los demonios del infierno para arrancármela, porque con vuestros auxilios me levantaré de la culpa.

Aguarden unos la felicidad de sus riquezas o talentos; descansen otros en la inocencia de su vida, en la aspereza de su penitencia, en la multitud de sus buenas obras, o en el fervor de sus oraciones; en cuanto a mí, toda mi confianza se funda en la seguridad con que espero ser ayudado de ti, y en el firme propósito que tengo de cooperar a tu gracia. Confianza como esta jamás a nadie salió fallida. Así que seguro estoy de ser eternamente bienaventurado, porque espero firmemente serlo, y porque tú, Dios mío, eres de quien lo espero todo.

Bien conozco que de mi soy frágil y mudable; sé cuánto pueden las tentaciones contra las virtudes más robustas; he visto caer las estrellas del cielo y las columnas del firmamento; pero nada de eso logra acobardarme.

Mientras espere de veras, libre estoy de toda desgracia; y de que esperaré siempre estoy cierto, porque espero también esta esperanza invariable. En fin, para mí es seguro que nunca será demasiado lo que espere de ti, y que nunca tendré menos de lo que hubiere esperado. Por tanto, espero que me sostendrás sin dejarme caer en los riesgos más inminentes y me defenderás aun de los ataques más furiosos, y harás que mi flaqueza triunfe de los más espantosos enemigos: Espero que me amarás a mi siempre, siempre, y yo a mi vez te amaré sin intermisión; y para llegar de un solo vuelo con la esperanza hasta donde puede llegarse, te espero a ti mismo, oh Criador mío, para el tiempo y para la eternidad. Amén.


Bendecid al Señor


Señor, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Angeles del Señor, bendecid al Señor; cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor; ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor; astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor; vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor; fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor; témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor; noche y día, bendecid al señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor; rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor, ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor; cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor; mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor; aves del cielo, bendecid al Señor. Fieras y ganado, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor; bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor; siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor; santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor, ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre al Hijo y al Espíritu Santo, ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo, alabado y glorioso y ensalzado por los siglos. Amén


Padre Nuestro


Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
y perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación;
mas líbranos del mal.
Amén.


Alma de Cristo (Anima Christi)


Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén.


Gloria


Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio ahora y siempre, por los siglos de los siglos.
Amén.


La Senal de la Cruz


En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espiritu Santo.
Amén.


Oración a Jesús Crucificado


Mírame, oh mi amado y buen Jesús, que postrado ante tu divina presencia, te ruego con el mayor fervor, que imprimas en mi corazón los sentimientos de fe, de esperanza, y de caridad, dolor de mis pecados y propósito de jamás ofenderte, mientras que yo, con todo el amor y con toda la compasión de que soy capaz, voy considerando tus cinco llagas, comenzando por aquello que dijo de Ti el santo profeta David: "Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos mis huesos".


Oración de Entrega


Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo mi haber y mi poseer. Vos me los disteis, y a Vos, Señor, los torno.
Todo es Vuestro: disponed de ello según Vuestra Voluntad. Dadme Vuestro Amor y Gracia, que éstas me bastan.
Amén.


Acto de Contrición


Dios mío, me pesa de todo corazón haberte ofendido, y te pido perdón por todos mis pecados, no tanto porque ellos atraen sobre mí las penas y el infierno, sino porque te han crucificado a Ti, amante Salvador Jesús, y porque han ofendido a Ti, amante Salvador Jesús, y porque han ofendido tu bondad infinita. Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, confesarme, cumplir la penitencia, y enmendar mi vida. Amén.


Acto de Contrición [2]



Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Tú quien eres y porque te amo sobre todas las cosas, me arrepiento de todo corazón de todo lo malo que he hecho y de todo lo bueno que he dejado de hacer, porque pecando te he ofendido a Ti, que eres el sumo bien y digno de ser amado sobre todas las cosas. Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, hacer penitencia, no volver a pecar y huir de las ocasiones de pecado. Señor, por los méritos de tu pasión y muerte, apiádate de mí, y dame tu gracia para nunca más volverte a ofender.
Amén.


Acto de Resignación


Dios mío, acepto, desde ahora, cualquier género de muerte que tengáis a bien enviarme, con todas sus angustias, penas, y dolores. Amén.

Jesús, José y Maria, os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, José y María, asistid me en mi última agonía.
Jesús, José y María, expire en paz con vosotros el alma mía. Amén.
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